Ahorrar en calefacción sin renunciar al confort

Ahorrar en calefacción es una prioridad para mantener a flote nuestra economía doméstica en el invierno: según algunos estudios, el gasto en calefacción durante estos meses pueden suponer entre un 40% y un 60% de la factura energética del hogar. 

Sin embargo, este gasto energético no implica que debamos pasar frío o sacrificar la sensación de confort. De hecho, podemos ahorrar en calefacción siguiendo algunos consejos para controlar el consumo y sin renunciar a nuestra comodidad y bienestar.

Claves para ahorrar en calefacción sin renunciar al confort 

1) Programar la temperatura, tu mejor aliado para ahorrar en calefacción 

La OCU recomienda que la temperatura en el hogar en los meses más fríos sea de unos 19-21 grados durante el día y de unos 16-17 grados durante la noche, ya que para dormir solemos usar mantas, edredones, etc.

Según esta misma organización, cada grado por encima de esta temperatura de confort puede incrementar nuestras facturas de energía mensuales en un 7-8 %, lo que supone una media de 60 euros al año. 

Por tanto, si seguimos estas pautas, no solo estaremos más cómodos en casa, sino que también ahorraremos dinero.

Para programar la temperatura de la vivienda podemos usar termostatos, unos dispositivos que, conectados a fuentes de calor, sirven para regular la temperatura de manera automática. 

Muchos sistemas de calefacción actuales también disponen de termostatos internos o de opciones de programación para adaptar la temperatura del hogar a las necesidades de sus habitantes, pues estas no son constantes a lo largo del día y tampoco son iguales en las diferentes estancias de la casa. Por ejemplo, en los dormitorios puede ser conveniente programar la calefacción a algunos grados más que en la cocina (donde hay electrodomésticos que elevan la temperatura ambiente) o que en el comedor. 

En este sentido, programar la temperatura es la mejor herramienta para ahorrar en calefacción, ya que también podemos establecer un horario de encendido/apagado de los equipos para evitar que estén encendidos todo el día. Y es que, aunque puede parecer obvio, regular la calefacción en base a tus horarios y el tiempo que pasas en casa es muy importante.

2) Mantén tu sistema de calefacción en buenas condiciones 

El mantenimiento de tu sistema de calefacción afecta a su consumo y es clave si quieres ahorrar sin renunciar al confort en tu vivienda.

Por ejemplo, en calefacciones de gasóleo y de gas, es necesario limpiar la caldera y el quemador al menos una vez al año o cada dos años, siendo fundamental realizar un mantenimiento periódico de la instalación por personal cualificado para evitar averías.

Los equipos de calefacción eléctrica (radiadores, convectores, emisores) y requieren un mantenimiento y unas revisiones periódicas mínimas, que no suelen ir más allá de la propia limpieza de los aparatos

Sin embargo, antes de que comience el invierno, te recomendamos hacer una revisión de los equipos y de sus componentes para comprobar que están en buenas condiciones. Así, conviene mantener los filtros limpios, los radiadores bien purgados (es decir, sin aire) y las tuberías en buenas condiciones para garantizar el correcto funcionamiento de la instalación.

En caso de incidente, te aconsejamos contactar con nuestro servicio técnico oficial para resolver cualquier avería de forma ágil y precisa.

3) Elige el mejor sistema de calefacción para tu casa 

Una de las claves para ahorrar en calefacción sin renunciar al confort es elegir el sistema que mejor se adapte a las características de tu vivienda. 

Una de las claves es cambiar tus antiguos equipos por otros más eficientes. Pero, ¿cuál es el más interesante en cada caso? 

En el mercado existen diferentes tipos de calefacción según las fuentes de energía que utilizan o sus características técnicas (calefacción eléctrica, calderas de gas, gasóleo o biomasa, etc.).

convectores TESY

Si estás pensando en sustituir tu antiguo sistema de calefacción por uno nuevo, tus prioridades deben ser el confort térmico, por una parte, y el ahorro energético, por otra. Si tienes esto en cuenta, podrás elegir un sistema que te ayude a controlar la temperatura de tu casa según tus hábitos, las características de tu vivienda (tamaño, distribución, orientación, ubicación geográfica, etc.) y el uso que hagas de cada espacio de la casa. 

Por ejemplo, las viviendas que tienen un sistema central de calefacción son una buena alternativa para mantener una temperatura constante en toda la casa. Sin embargo, esta opción puede limitar el ahorro porque será más complicado adaptar la calefacción a las necesidades de calor de cada estancia.

En este sentido, los sistemas eléctricos ofrecen mayores posibilidades de adaptación, además de un funcionamiento sencillo y limpio (no emiten gases ni residuos contaminantes), algunos equipos permiten controlar la temperatura grado a grado gracias a funciones de programación, de ahorro de energía o de control a través de Internet, y pueden servir igualmente como calefacción principal o como sistema de apoyo. 

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