¿Cómo optimizar el ahorro energético en tu casa y oficina?

Hoy en día utilizamos energía eléctrica prácticamente para todo, tanto dentro como fuera de nuestro hogar. Aparentemente, se trata de una energía limpia, pero se ha demostrado que su producción, transporte y distribución ocasiona un importante impacto ambiental, por lo que el consumo superfluo y el derroche energético contribuyen innecesariamente al deterioro del planeta.

En este contexto, la aplicación de medidas de ahorro energético y el uso eficiente de la energía son una necesidad para mantener la salud medioambiental y también la de nuestros bolsillos.

 

¿Qué entendemos por ahorro energético y por qué debemos buscarlo?

Un concepto general de ahorro energético podría ser el siguiente: “Reducción de la intensidad energética a través de una variación de las actividades que requieren gastos de energía”. Dicho en otras palabras, el ahorro energético está relacionado con el consumo sostenible y hace referencia al control de la energía que consumimos con el objetivo de ahorrar dinero y frenar las consecuencias negativas que tiene el uso desmedido de recursos energéticos para el medioambiente.

Con respecto a la electricidiad, aprender a consumirla de forma moderada y eficiente (es decir, sacándole el máximo partido) es una obligación que debemos asumir en las todas las facetas de nuestra vida.

 

La etiqueta energética: clave para el ahorro en casa y en la oficina

Una de las claves del ahorro energético es apostar por electrodomésticos con clasificación A, B o C, que se corresponden con las categorías de menor consumo energético. La clasificación energética aparece en unas etiquetas, de uso obligatorio en la UE desde 2015, que proporcionan a los usuarios información sobre el consumo de electricidad anual, el tipo electrodoméstico y otras características relacionadas con el gasto energético del aparato que tienen delante.

El etiquetado energético está muy relacionado con el ahorro energético, ya que con esta información el consumidor puede elegir aquellos electrodomésticos más eficientes y ahorrar en su factura de la luz, del agua o del gas. Además, los electrodomésticos con mejor clasificación energética también contribuyen a proteger el medio ambiente reduciendo emisiones perjudiciales y utilizando menos recursos para funcionar.

 

5 Consejos para fomentar el ahorro energético en casa y en el trabajo

El ahorro energético es clave para la economía doméstica y para evitar que las subidas de la luz o del gas afecten negativamente a nuestro bolsillo o a la economía de nuestro negocio. Por eso, creemos que estos consejos aplicados a tu casa y/o a tu oficina pueden serte muy útiles.

1. Controla el consumo de luz artificial

El primer paso para la obtención del ahorro energético es reducir al máximo el uso de la luz solar (natural) y limitar el uso de luz artificial (bombillas o similares). Sin embargo, la luz artificial es necesaria e insustituible en muchas ocasiones, especialmente en algunos entornos de trabajo y en algunas épocas del año. De ahí lo importante de elegir con qué y cómo queremos iluminarnos.

Las opciones más eficientes son:

  • Bombillas LED. La mejor tecnología para un mayor ahorro energético, que consumen hasta un 90% menos que las antiguas incandescentes y tienen una vida útil mucho más larga.
  • Bombillas Fluocompactas. Ahorran hasta un 80% de energía
  • Halógenos ECO. Consumen un 30% menos de electricidad que las bombillas “tradicionales” y duran el doble.

 

2. Revisa tu contrato de la luz

Según la OCU, partida importante dentro de la factura de la luz es la potencia contratada. Para que puedas hacerte una idea, cada 1,15 Kw. de potencia suponen casi 50 euros más al año. Por eso una medida indispensable para el ahorro energético en el hogar o en la oficina es contratar la potencia según tus necesidades reales.

 

3. Usa los electrodomésticos de forma “inteligente”

Una de las maneras más eficaces de potenciar el ahorro energético, tanto en tu casa como en la oficina, es saber cuánto gastan los electrodomésticos.

Elegir programas fríos de la lavadora puede suponer un ahorro de hasta el 40% del gasto total de este electrodoméstico, y utilizar los programas ECO del lavavajillas hasta un 50%.

Con 15ºC es suficiente para que tu frigorífico funcione perfectamente, y no abrir el horno mientras funciona también te ayudará a consumir menos energía.

Respecto a la cocina, la vitrocerámica es la que más te puede ayudar a ahorrar, porque te permite utilizar el calor residual para terminar de cocinar tus platos.

Pequeños aparatos como secadores, planchas o microondas no consumen demasiado, pero controlar su encendido y apagado también puede ayudarte a ahorrar.

En la oficina es muy importante controlar la temperatura de la calefacción y del aire acondicinado. De 19 a 21 grados de calor son más que razonables en inverno, y los 24 grados en verano también. Además de conseguir un ambiente agradable para todos, con estas medidas también fomentas el ahorro energético en el trabajo.

 

4. En la oficina, todo apagado al salir. En casa, controla a “los vampiros eléctricos” en vacaciones

Aunque nos cueste creerlo, ordenadores, impresoras y otros elementos de nuestro entorno de trabajo, en stand-by ,  acumulan un importante gasto de energía con el paso del tiempo.

Si vas a estar ausente de tu mesa porque vas a comer o a una reunión, puedes poner el modo “suspensión” de tu ordenador. Configurar el salvapantallas en negro también reduce el consumo energético de tu PC. Y si vas a marcharte, apaga monitores y otros aparatos antes de salir de la oficina.

En casa, sigue este mismo consejo: apaga el termo eléctrico, el aire acondicionado o la caldera si te vas de vacaciones.

 

5. Las impresoras, siempre en modo ahorro

Aunque el consumo de papel es cada vez menor (lo cual también contribuye al ahorro energético) a veces imprimir es inevitable. Hacerlo de forma inteligente te ayudará a ahorrar energía, papel y tinta. Imprimir siempre que se pueda en blanco y negro es otro pequeño truco para que el aparato consuma menos energía.

 

Como ves, para conseguir un ahorro energético real es necesario generar conciencia a todos los niveles. Pero, por suerte, muchas veces los gestos en ambos entornos para consumir menos energía son exactamente los mismos, por lo que se trata de una cuestión de rutina.