Cómo ahorrar en el mantenimiento de una segunda residencia

Las ventajas de disponer de un piso o una casa en la montaña, en la costa o en una ciudad diferente a la que residimos habitualmente son muchas. Una de ellas es tener un lugar fijo para pasar nuestras vacaciones o días de descanso; otra, la posibilidad de rentabilizar nuestra inversión alquilando el inmueble de manera ocasional.

Sin embargo, tener una segunda residencia también tiene aparejados algunos gastos mensuales o anuales.

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¿Cuáles son los gastos de mantenimiento de una segunda residencia?

Según la OCU, el gasto medio de mantener una segunda residencia en nuestro país asciende a 1.800 euros al año.

Una parte de este dinero se destina a los gastos derivados de la compra (impuestos, tasas notariales, etc.), además de la hipoteca.

Otro de los gastos más destacados de una segunda residencia están relacionados con su mantenimiento. Aunque utilicemos este inmueble de manera esporádica u ocasional, algunos de sus gastos son fijos. Hablamos del pago de suministros (luz, agua, Internet, etc.), de las cuotas de la Comunidad de Vecinos y de los impuestos municipales (IBI, impuesto de basuras, impuesto de alcantarillado, etc.).

Por otra parte, las segundas residencias han de contar con un seguro del hogar. Normalmente, al tratarse de viviendas secundarias donde no se vive de manera continua, los propietarios incluyen en ellas enseres de menor valor económico, lo que hace que el coste sea más bajo que el seguro de nuestra residencia habitual.

Aun así, este gasto es necesario y obligatorio, especialmente en urbanizaciones y bloques de pisos, para cubrir la responsabilidad civil ante daños multirriesgo en zonas comunes o a terceros.

 

Ideas para ahorrar en el mantenimiento de tu segunda residencia

El primer consejo para ahorrar dinero en el mantenimiento de un piso o una casa vacacional es controlar los gastos fijos.

Se aconseja a los propietarios que revisen periódicamente sus tarifas de suministros como la luz para acogerse a aquellas ofertas más rentables según el uso de que hagan de su segunda residencia.

En esta misma línea, también es importante mantener en buenas condiciones las instalaciones de a.c.s y climatización, y equipos como termos eléctricos o aires acondicionados.

Para ello, es fundamental realizar las revisiones anuales de los diferentes equipos (siguiendo las instrucciones del fabricante) y apagarlos cuando no estemos en la vivienda. De esta forma, ahorraremos energía y evitaremos accidentes derivados de fugas o cortocircuitos.

También se aconseja apostar por equipos de alta eficiencia energética (clasificación energética A) y sustituir las antiguas bombillas por lámparas LED.

Otro de los principales problemas de las segundas residencias es la humedad: al estar cerradas durante mucho tiempo, es posible que aparezcan manchas en las paredes o que notemos un olor desagradable en el ambiente, difícil de eliminar. Muchas veces, con ventilar la vivienda cada cierto tiempo es suficiente. En otros casos, puede ser interesante instalar un deshumidificador para poner nuestra segunda residencia a punto.

Invertir en tecnología y conectividad también nos ayuda a ahorrar en el mantenimiento de nuestra segunda residencia. ¿Quieres saber cómo?

Muchos sistemas de calefacción, aire acondicionado o producción de a.c.s, como los termos eléctricos de la gama ModEco Cloud de TESY, pueden conectarse y gestionarse por Internet a través de Wifi.

De esta forma, podemos programar su encendido, apagado o activar funciones directamente desde nuestro Smartphone para que la vivienda esté en perfectas condiciones cuando lleguemos. Este tipo de opciones de programación se realizan pensando en la eficiencia, así que ahorraremos dinero mientras aumentamos el confort.

Alquilar nuestra segunda residencia cuando no la utilicemos es otra forma de ahorrar en su mantenimiento: además de estar al tanto de posibles averías o reparaciones, obtendremos unos ingresos extra que podemos invertir en mejorar la vivienda.

 

Un buen termo eléctrico, tu mejor aliado para ahorrar en tu segunda residencia

Elegir un termo de agua para una segunda residencia nos ayudará a ahorrar en su mantenimiento. La clave es elegir el modelo que más nos interese.

Puesto que su uso no será frecuente y se limitará a fines de semana o periodos vacacionales, si encontramos un termo que se ajuste a nuestras necesidades podremos obtener el máximo confort sin realizar una gran inversión.

Además, los termos eléctricos suelen tener dimensiones compactas, adaptándose a todo tipo de espacios, y su instalación es sencilla y rápida: solo necesitas un enchufe y una toma de agua cerca.

Para elegir la capacidad del termo, tendrás que valorar cuántos días pasas en tu segunda residencia, el número de ocupantes que durante esos días utilizarán la casa o el tipo de vivienda (casa unifamiliar, casa independiente, apartamento, estudio, etc.).

Encuentra termos eléctricos eficientes, con opciones de programación inteligente y de diferentes capacidades de nuestra web.

 

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