Agua en casa: Su importancia para el bienestar

El agua es un recurso natural imprescindible para la vida. De hecho, el ser humano se compone en un alto porcentaje de este líquido, y se calcula que casi un 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua (contando mares y océanos, así como lagos, pantanos o ríos), aunque solo un 2,53% de ella es dulce y casi un tercio está congelada en glaciares según el informe «Agua para todos. Agua para la vida» editado por Naciones Unidas. . Sin embargo, no podemos cuestionar que, más allá de la supervivencia, el agua también juega un papel fundamental en nuestro bienestar. Por lo tanto, la manera en la que tenemos agua en casa es muy importante.

Por ejemplo, ¿alguna vez te has preguntado cuántas veces al día abres los grifos de agua en casa? Podemos hacer un resumen genérico: cuando nos lavamos la cara, las manos o los dientes, cuando nos duchamos, cuando regamos las plantas, cuando cocinamos, cuando ponemos la lavadora o el lavavajillas, cuando fregamos el suelo o limpiamos las ventanas, … y así un largo etcétera. 

Agua caliente gratis

Agua caliente en casa, sinónimo de bienestar e higiene

El agua caliente sanitaria o ACS es agua potable y destinada a uso humano, que ha sido calentada con un fin sanitario (baños, duchas, etc.) y/o de limpieza (fregado de platos, suelos, estancias, etc.). 

Haber convertido el empleo de agua en casa en un acto mecánico hace que muchas veces no valoremos lo importante que es para nuestro bienestar darnos una ducha caliente o tener agua para cocinar o limpiar en cualquier momento.

Esto, a veces, también nos hace olvidar que disponer de agua caliente en la vivienda es fundamental para garantizar el confort. 

¿Y qué ocurre con la limpieza? Pues exactamente lo mismo

Limpiar con agua caliente es mucho mejor que hacerlo con agua fría: a la hora de fregar los platos o limpiar el suelo, usar agua caliente elimina la grasa y las manchas con mayor facilidad. 

También nos ayuda a combatir con mayor efectividad bacterias y microorganismos, ya que el agua caliente tiene capacidad esterilizadora. 

En esta misma línea, el agua caliente disuelve mejor los detergentes y jabones que el agua fría, lo que se traduce en mayor eficacia y eficiencia de nuestros productos de limpieza.

¿Cómo se genera el agua caliente sanitaria para la vivienda?

La pregunta es: ¿Cómo se genera el agua caliente de la que disfrutamos en nuestro hogar?

La red de ACS o agua caliente en casa es prácticamente igual que la instalación de agua fría. De hecho, funciona de manera paralela a esta, aunque con una diferencia fundamental: mientras que en el caso del agua fría el suministro tiene lugar en todos los puntos de consumo de la vivienda, en el caso del agua caliente sanitaria solo se da a aquellos que lo requieren. Es decir, no todos los grifos de una casa tienen que tener que proveer obligatoriamente de agua caliente.

Respecto a los sistemas de producción de agua caliente para la vivienda, pueden ser por acumulación (como los termos eléctricos o las bombas de calor de aerotermia) y por producción instantánea (como los calentadores y las calderas). 

¿En qué se diferencian?

Los termos eléctricos y las bombas de calor por aerotermia calientan el agua y la almacenan en un depósito para ser utilizada en cualquier momento. Los sistemas de acumulación facilitan un funcionamiento más homogéneo de la instalación, siendo recomendados cuando el uso de agua caliente va a ser elevado, continuo y frecuente, tanto en pisos o casas unifamiliares como en hoteles, hospitales o gimnasios (sistemas colectivos). 

Los sistemas de producción instantánea, por su parte, calientan el agua de casa «bajo demanda», es decir, en función del uso que se va a hacer. Están recomendados para viviendas unipersonales o cuando su uso sea puntual (por ejemplo, a primera hora de la mañana o de la noche). 

Por otra parte, y puesto que la producción de agua caliente en casa supone alrededor de un cuarto del consumo energético total de la vivienda (por detrás de los equipos y sistemas de climatización como son la calefacción y el aire acondicionado), conviene apostar siempre por sistemas de última generación, que sean eficientes y que incluyan modos de funcionamiento que faciliten el ahorro.

Por ejemplo, algunos termos eléctricos incorporan funciones de programación y pueden controlarse por Internet para adaptarse mejor a las demandas de agua caliente en la vivienda. Además, las bombas de calor pueden integrarse con fuentes de energía renovables, como las placas fotolvoltaicas, garantizando una producción de agua caliente en casa mucho más sostenible.

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